Desde diferentes perspectivas y situaciones se está constatando en la lectura y creo que sobre la Educación en general, no solo la literatura, algo parecido a lo que pasó con la Contabilidad cuando se generalizaron las calculaduras. Siendo el de los números y las cuentas el verdadero lenguaje universal, con símbolos que los representan de origen árabe que son los mismos en cualquier lengua, a lo mejor nos sacarían los colores a cualquiera si nos piden hacer divisiones y otras operaciones como reglas de 3 y cálculos de intereses, entre otras más complejas que las sumas y las restas, sobre 1 servilleta de papel, sin ningún asistente mecánico, solo con los dedos y el lápiz como soporte. Aunque se habla de banalización y con palabras en general peyorativas pa describir este fenómeno generalizao creo yo que no somos menos cultos y educaos que en cualquier otro tiempo sino de manera diferente, y tan radicalmente nueva en algunos aspectos que aún no percibimos o asimilamos sus efectos. Así por ejemplo, desde que me manejo con FeedReader, por citar el lector de feeds RSS, Really Simple Syndication que dio lugar al resto desarrollos informáticos, como el revolucionario iPod, precedente del iPhone y el iPad de Apple y también #SocialMedia como Twitter, tienen su base formal en el mismo motor de esas píldoras que funciona como navegador en la sombra, pero estoy por asegurar, como también me está pasando con el smartphone, cuya pantalla encuentro excelente pa la lectura, que desde que los tengo también leo mejor, pues son gestores, organizadores de información ideales e incluso me atrevería a decir que leo bastante más que antes, cuando y donde me apetece y lo que me gusta, pasa que a lo mejor no es los que se cree que debería leer, pero tampoco han coincidido mis gustos al 100% con los que me han enseñao como clásicos, a veces solo porque otro profesor de referencia había escrito 1 libro suyo a propósito que había que comprar y leer casi por obligación (mucha gente no lee los originales que cita, apenas su aureola, secuela o adaptación; del Drácula original de Brian Stoker, del que se han cumplido 100 años, se han hecho más de 100 versiones cinematográficas mejores y peores que hacen que su difusión sea casi universal, casi to el mundo se sabe esa historia igual que podrían reconocer la Gioconda de Leonardo da Vinci que me parece que es la pintura más célebre si haber visitao el museo en el que se aloja el original, pero en mi opinión probablemente sean mas las personas que lean o si pueden visiten el museo de Paris que sin la existencia de los nuevos medios o canales de difusión de originales, de lo que concluyo que no es necesariamente melo ni perjudicial), pero eso es lo que hoy sería apenas otra recomendación. Creo que de la mayoría de esos clásicos que digo me he zafao cuando tocaba pero en situaciones en las que he estao hospitalizao he preferido sin excepción volver a leer algo que había leído antes de probar aventuras inciertas que ahora por ejemplo que tengo conexión a Internet, sea por recomendación o por el ruido o polvareda que levantan algunas lecturas que se proponen como imprescindibles difícilmente puedo perdérmelos. Además de las dichosas píldoras en las que a los autores, ni por muy buenos que sean, ya les vale con lucirse en el título, que es como el anzuelo que casi decide su repercusión y a veces ni eso, se dan fenomenos como la caza de gazapos que antes, probablemente porque mucha gente que compra libros tampoco los lee, pasaban desapercibidos. Dentro de la conversación global con máquinas parecidas a las calculadoras, además de los titulares también cuentan las etiquetas más el eco que despierten otra serie de factores como la oportunidad, que es como yo llamo a la relación con la actualidad de algunos contenidos, que antes tenían reservaos de mano las élites, en concreto me refiero a la industria de la que se ha rodeado la jerarquía establecida que además es la que ha luchao más denodadamente contra las nuevas tecnologías a lo mejor solo por conservar sus privilegios, pues yo creo que con representantes como Bustamante, Bisbal o cualquier triunfito de los que han llevao la voz cantante en las sociedades de autores, tampoco habrían ido muy lejos si hubieran conseguido su propósito destructivo. Y no me refiero solo a poner faltas de ortografía sino que tampoco saben lo que significan muchas de las palabras que emplean, que lo que se nos achaca a los que estamos vedaos en lo suyo, hablar sin propiedad, que también significa otra cosa según el caso pues a mí estos que digo me parecen pura basura en lo suyo y no creo yo que por pegar saltos, hacerse rizos en la cabeza, estar muy buenos y vender muchos discos y libros si se ponen (echen 1 vistazo a los escaparates de las librerías) tengan que con los clásicos de la copla o clásicos de la escena de amplísima y fecunda tradición en Europa. Finos analistas de las propias élites ya avisaron que la dispersión de las audiencias por la aparición de nuevos medios de comunicación y su versatilidad no era buena noticia pa sus intereses, pues incluso en el mejor de los cosas las audiencias millonarias sobre las que hacían sus cálculos serían sobre cosas como encuentros deportivos y otros entretenimientos consideraos menores desde el punto de vista cultural. Hay 1 fenómeno conocido como publicidad o propaganda viral casi hasta la saciedad y el hartazgo que solo es posible con los nuevos medios de difusión pero de manera parecida a mí antes ya me gustaban los grupos musicales que se hacían grandes vendiendo cassetes en las gasolineras como los nuevos ídolos del @YouTube como Jesús el Ducati y su dichoso corral frente a los hijos de artistas que por lo general han heredao la industria del éxito. Que la cultura sea considerada casi como de consumo de usar y tirar, gente que se descarga películas y éxitos musicales que a lo mejor no oye ni ve, pero eso a lo mejor también tiene que ver con los descartes entre los que se elige mientras que antes estas decisiones, como elegir la película que ver o el libro que leer o regalar eran más comprometidas y necesitabaso asistentes de ventaja como los críticos. Creo que se trata de algo a lo que todavía no nos hemos adaptao o, si se quiere, asimilao pero de ahí a concluir que sea necesariamente malo cuando de momento solo ha multiplicado el acceso y los autores que lo intentamos, es algo que está por ver, pero ya que sea irreversible es 1 dato a favor. Y además qué leches, pues si no quieren que no miren pero ya que se haya abolido que se tenga que mirar a los ególatras a la fuerza, de momento es gran alivio.