En un análisis descriptivo sobre los años 80 del siglo XX Javier Marías, ajeno y lejano a las apoteosis postmodernistas sobre el final de la historia concluía a su vez diciendo que parecía más bien que la humanidad se hubiera tomado un recreo. De pronto las enseñanzas y experimentos matemáticos, históricos, naturales, religiosos, políticos, literarios, físicos, químicos, éticos, lingüísticos, etc. quedaron aparcados en la oscuridad de las aulas y empezaron a contar las disciplinas del recreo donde los que tenían ventaja no eran los que más sabían o mejor asimilaban las enseñanzas, ni siquiera los herederos de las dinastías tiránicas autoimpuestas sino los que más corrían o más rudamente peleaban, los que ligaban en todo momento, los jugadores de ventajas o tramposos, los corrillos, las bandas organizadas, los matones, las apariencias, etc. ^=>
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