Digo Miami y no digo Las Vegas ni New York porque trabajo en el turno tardío y el metro de Madrid atrasa ques una barbaridad, vamos, que no tengo elementos de juicio o poco. En otras palabras, llego a la tele con el estómago agradecido después de haber cenao cuando el episodio está acabando. No tengo empacho en confesar quel impulso lúgubre que me guía al engaño como la muleta a los toros es un pálido recuerdo duna noche hospitalizao que echaron por la telehucha de la habitación compartida otro remake de El largo adiós de Raymond Chandler y después otros remakes de asesinos que luego no habían sido y reaparecen con una cirugía estética por decir algo que les han practicao y que resulta más delatadora que el propio asesinato que la provocó ^=>