Lenguas de fuego, bocas de humo
- Que se me quema la cena, otro clásico de las conversaciones telefónicas de voz, que se pasen al telefonillo o que la niña de la casa corra a apagar la llave del gas y la vuelva a abrir sin llama questa moda de libros de telepredicadores escritos por otr@s como productos del corralito cultural que obliga a unos cuantos a lanzar producciones pal escaparate continuamente va pa largo aunque Umbral insistía en el libro sin importarle el envoltorio, algo que había que leer lo de dentro del forro las tapas independiente de quién lo firmara o firmase en las ferias, el lúgubre encanto de lo verdaderamente falso otra vez, que lo más sano que se ve por la tele es a los cocinillas con su Quimicefa y una vez chapoteao el fango l@s telepredicadores siguen escarbando mientras ordenan que se aplaudan chasqueando los dedos al público pagao ^=>




